Historias de un ser siniestro
30/03/2007
Mis padres no se decidían por mi nombre. Mi papá, quería que me llamara Eduardo; mi mamá, Vicente y mi abuelita, Gesualdo como se llamó su abuelo portugués.
El problema era más complicado porque tampoco querían ponerme los tres nombres porque siempre iba a prevalecer uno.
Claro, no iba a ser como llamarse Juan Carlos...
Entonces se pusieron a buscar y a buscar hasta que encontraron este nombre: Eduviges, que juntaba en sí parte de los tres nombres que querían para mí papá, mamá y abuelita.
Vale decir que todos pusieron una parte de mi nombre y ahora el que se rompe la cabeza soy yo...
Pero eso no es todo. Ya que además de llamarme Eduviges pertenezco a la legión de los zurdos. Aunque escribo en el teclado debo admitir que soy ambidiestro o ambisiniestro, como también se debería decir.
Un nombre para romper cabezas jjavierc Ambidiestro y ambisiniestro, son dos conceptos distintos, pero [...]
Un nombre para romper cabezas Varenike Apoyo la moción de considerar ambidiestro y ambisiniestro [...]
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